No. Pero conviene explicar por qué, porque la respuesta fácil, “la inteligencia artificial no sirve para hacer sitios web”, es falsa. Cualquiera que haya probado una de estas herramientas lo sabe.
El debate sobre IA y diseño web ya no es teórico: estas herramientas reemplazaron una parte concreta del trabajo que hasta hace poco hacíamos las agencias. Eso pasó y no va a volver atrás. Lo que no reemplazaron es a la agencia: reemplazaron tareas, que no es lo mismo.
La pregunta útil, entonces, es qué tareas puede resolver y si esas tareas eran realmente las que hacían que un sitio funcionara.
Lo que la IA hace hoy, y lo hace bien
Si nunca usaste una de estas herramientas, vale la pena que lo hagas antes de tomar cualquier decisión. Escribís “necesito una landing para una consultora contable con un formulario de contacto” y, en pocos minutos, tenés una página que se ve razonablemente bien: tipografía correcta, espaciado coherente, versión para celular y un formulario que funciona.
Eso, hace algunos años, podía significar varios días de trabajo entre diseño y desarrollo. Hoy la IA puede resolver sin demasiados problemas:
- La maquetación de una página estándar.
- El código de componentes comunes.
- Una primera versión de los textos.
- Imágenes y recursos visuales de apoyo.
- La parte repetitiva del CSS.
- Buena parte de la programación más mecánica.
- La adaptación del sitio a distintos dispositivos.
También es muy buena trabajando sobre algo que ya existe. Si le das un texto y le pedís que lo acorte para un banner, que proponga diez títulos o que lo adapte a una sección, probablemente lo haga bien y bastante más rápido que una persona. Entonces sí, reemplazó una parte.
La parte que reemplazó
La parte que reemplazó es, principalmente, la producción: ejecutar, desarrollar y probar decisiones que ya fueron tomadas. Durante años, una porción importante de lo que se pagaba en un sitio web era eso. Alguien definía la estructura, alguien escribía los textos, alguien diseñaba las pantallas y después venía el trabajo largo de convertir todo eso en una web que funcionara.
Ese último tramo se volvió mucho más rápido y más barato. Y probablemente no vuelva a encarecerse. Para algunos proyectos, eso alcanza y vale la pena decirlo.
La situación es bastante concreta: tenés clarísimo qué querés decir, qué páginas necesitás, cómo debería verse el sitio y qué tiene que pasar cuando alguien entra. Lo único que te falta es armarlo. Si estás en ese punto, quizás lo que necesitás sea una tarde y una suscripción.
Nos parece bien reconocerlo. Un cliente que contrata un proceso que en realidad no necesitaba probablemente termine insatisfecho, aunque el trabajo esté bien hecho. Ahora bien, eso deja de ser cierto apenas el sitio tiene que hacer algo más que existir.
La parte que no reemplazó: saber qué hay que pedir
Acá está el problema real, y es un poco más aburrido de lo que la gente espera. La IA responde extraordinariamente bien a lo que le pedís. El cuello de botella es que casi nadie sabe exactamente qué pedir.
Cuando una empresa nos escribe, rara vez llega con un brief perfectamente definido. Generalmente llega con una frase del estilo:
“Tenemos que renovar el sitio porque quedó viejo”.
“Queremos mostrar mejor lo que hacemos”.
“Necesitamos que la web se parezca más a lo que somos hoy”.
Convertir eso en decisiones concretas es el trabajo: qué mostramos primero, a quién le hablamos, qué necesita entender alguien cuando entra, qué demuestra que realmente somos buenos en esto, qué acción esperamos que realice, qué información sobra y cuál está faltando.
Esa es la parte que requiere reuniones, preguntas que el cliente todavía no se hizo y, a veces, llegar a la conclusión de que el problema no era solamente el sitio. Muchas veces una empresa pide modernizar su página principal, pero cuando empezamos a revisar el proyecto aparece otra cosa: los servicios están mal organizados, la propuesta no se entiende o el contenido está pensado desde la lógica interna de la empresa, no desde lo que necesita saber un posible cliente.
En esos casos, cambiar los colores, las tipografías y las animaciones puede hacer que la web se vea mejor, pero no necesariamente que funcione mejor. Una IA puede responder casi cualquier pregunta que le hagas. Lo que difícilmente puede hacer por sí sola es detectar que el verdadero problema está en otro lugar.
Las decisiones cuyas consecuencias aparecen después
Hay otro grupo de cosas que la inteligencia artificial todavía no resuelve por sí sola. Son decisiones que no se ven el día que el sitio sale, pero que pueden generar problemas varios meses o incluso años después.
La estructura de URLs y las redirecciones
Si rehacés un sitio que ya tenía tráfico y no redireccionás correctamente las URLs anteriores, podés perder un posicionamiento que tardaste años en construir.
Es un error silencioso. El sitio nuevo se ve mejor, todo parece funcionar y, de a poco, las visitas y las consultas empiezan a bajar. Muchas veces nadie relaciona una cosa con la otra hasta varios meses después.
Quién va a editar el sitio
Un sitio que solamente puede modificar la persona que lo desarrolló es un sitio que, tarde o temprano, se congela. Definir qué cosas debería poder cambiar el cliente sin llamar a nadie también es una decisión de diseño. Y se toma antes de empezar a construir, no cuando la web ya está publicada.
Qué pasa cuando algo se rompe
Un plugin que se actualiza mal. Un certificado que vence. Un formulario que deja de enviar correos y nadie se entera durante tres semanas.
La IA puede ayudar a encontrar y resolver el problema. Pero alguien tiene que revisarlo, tomar una decisión y hacerse responsable de que el sitio siga funcionando.
El contenido real
Casi todos los sitios generados automáticamente se ven bien con contenido de ejemplo. El problema aparece cuando se carga el contenido verdadero: el título que ocupa tres líneas en lugar de una, la sección de equipo que tiene dos personas cuando el diseño esperaba seis, la descripción demasiado larga o la imagen que no tiene el formato correcto.
Una web no tiene que funcionar únicamente con el contenido perfecto que aparece en una presentación. Tiene que soportar el contenido real de una empresa.
Por qué los sitios hechos con IA se parecen entre sí
Hay algo que se empieza a notar cada vez más. Estos modelos trabajan a partir de patrones construidos con lo que ya existe. Por eso tienden al promedio y producen la versión más probable de aquello que les pediste.
Si pedís un sitio para una empresa de logística, probablemente recibas una imagen de camiones, algunas cifras destacadas, tarjetas con servicios y un formulario de contacto. Puede estar bien diseñado, ser prolijo y funcionar. También podría ser el sitio de cualquier otra empresa de logística.
Para muchos proyectos eso alcanza. Para una marca que necesita diferenciarse de sus competidores, es exactamente el problema. Terminás con una web correcta, pero sin demasiada identidad. Y después el trabajo de marca hay que hacerlo igual, solo que ahora sobre un sitio que ya está publicado.
Nosotros también usamos IA
Sería raro no aclararlo. En Oslo usamos inteligencia artificial todos los días. La usamos para explorar variantes, escribir código, trabajar imágenes, ordenar información, probar diferentes versiones de un texto y resolver tareas de producción que antes llevaban mucho más tiempo.
Nos hizo más rápidos y nos permitió probar veinte caminos en el tiempo en el que antes probábamos dos. Lo que no cambió es de dónde salen las decisiones.
Eso sigue apareciendo después de entender un negocio, hablar con las personas que lo dirigen, discutir qué necesita comunicar y hacernos responsables del resultado. La inteligencia artificial forma parte del proceso. No reemplaza el proceso.
Cómo darte cuenta de qué necesitás
Un criterio simple, sin demasiadas vueltas.
Probablemente te alcance con IA si:
- Es un proyecto chico, temporal o una primera prueba.
- No tenés un sitio anterior con tráfico que puedas perder.
- Sabés exactamente qué querés decir.
- La web no es tu principal canal de ventas.
- No necesitás una identidad demasiado diferente.
- Podés encargarte de revisarla y mantenerla.
Probablemente necesites un equipo si:
- El sitio actual ya tiene posicionamiento.
- No está claro qué debería comunicar.
- Hay distintas áreas de la empresa involucradas.
- La marca necesita diferenciarse.
- Existen integraciones, automatizaciones o comercio electrónico.
- El proyecto tiene que crecer con el tiempo.
- Necesitás que alguien se haga responsable de que funcione dentro de dos años.
La diferencia no es tecnológica. La diferencia es cuántas consecuencias puede tener equivocarse.
Entonces, ¿puede reemplazar a una agencia web?
No. Facilita una parte del trabajo, que es algo bastante distinto. Lo que facilita es real y no conviene minimizarlo: permite producir más rápido, abarata la ejecución y hace posible que un equipo chico consiga mucho más en menos tiempo. Nosotros lo aprovechamos todos los días.
Lo que no hace por sí sola es entender un problema mal explicado, formular las preguntas que nadie se hizo, decidir con contexto y responder por ese sitio dentro de dos años. Crear una página dejó de ser la parte difícil.
La parte difícil sigue siendo decidir qué página conviene crear, qué tiene que comunicar, cómo se conecta con el resto del negocio y cómo hacer para que siga funcionando cuando deje de ser nueva. Eso no lo resuelve únicamente una herramienta. Lo resuelve un equipo que se sienta a entender el problema y se hace responsable del resultado.
En Oslo diseñamos y desarrollamos sitios en WordPress desde 2011. Usamos inteligencia artificial dentro de nuestro proceso porque nos permite trabajar mejor y más rápido. Las decisiones las seguimos tomando nosotros, junto con el cliente.
Si estás definiendo tu próximo sitio, contanos qué tenés hoy y qué necesitás conseguir. Te decimos qué haríamos y por dónde empezaríamos.
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